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El principio de la paciencia.

Actualizado: hace 18 horas





EI tercer principio de la prosperidad que debemos tener en cuenta cuando hablamos de cambiar nuestra actitud con respecto a las finanzas tiene que ver con el ejercicio de la paciencia diligente, de la perseverancia.


"La paciencia nos protege de los males de la vida como la vestimenta nos protege de las inclemencias del tiempo", decía Leonardo Da Vinci; a lo que Cervantes podría agregar: "La diligencia es la madre de la 'buena suerte".

Hago una diferencia entre la paciencia en general y la paciencia diligente porque muchas veces encuentro que la gente tiene una idea fatalista de la paciencia. Creemos que es sinónimo de rendirnos a nuestra mala suerte o a las circunstancias en las que 'vivimos. Pensamos en 'la idea de sentarnos, mirando el techo y esperando sin hacer nada a que ocurra un milagro o a que las circunstancias cambien en nuestra vida. Esa es la paciencia del tango «Sufra» de Caruso y Canaro:

Sufra y aguante, y tenga paciencia, que con paciencia se gana el cielo, trague saliva y hágase buches que se le puede caer el pelo. Si es que le hacen una parada, si desgraciado es en el querer, trague saliva y hágase buches. Sufra y aguante, que es por su bien.

Esa no es la paciencia de la que estamos hablando. Estamos hablando de una paciencia en movimiento, la paciencia diligente, la perseverancia a través del tiempo.

Confucio decía: «Nuestra mayor gloria no está en que nunca hemos fallado, sino en que cada vez que fallamos nos hemos levantado»,

El ejercer la paciencia diligentemente desde el punto de vista económico requiere salirnos de la actitud y la cultura imperante a nuestro alrededor para comenzar a mirar la vida desde un punto de vista diferente. El problema que experimentamos como hispanos es que las continuas dificultades económicas de nuestros países latinoamericanos han promovido desde nuestra niñez una actitud del «ya y ahora». Entonces, cuando tenemos la oportunidad de comprar algo o de realizar algún negocio, miramos por lo que es más conveniente a corto plazo: hoy tenemos, y hoy gastamos; y generalmente pensamos: ¿Quién sabe que es lo que va a ocurrir mañana?


En beneficio de todos los millones de personas que viven en países donde este tipo de préstamos se ha hecho popular voy a contar una 'historia que ilustra el principio de la Paciencia.


Tengo dos amigos. Uno se llama Ricardo Rápido y otro se llama Pedro Paciente. Los dos pueden aspirar a comprar una casa por UF 5.000. Los dos tienen UF 2.000 para dar de pié y los dos pueden pagar unas UF 16 por mes.


1.- Una compra inteligente.


Ricardo Rápido, por ser rápido, se compra la casa más grande que puede con el dinero que tiene: la compra en UF 5.000.


Aquí está su cuadro resumen:

  • Valor propiedad: UF 5.000

  • Pié: UF 2.000

  • Deuda: UF 3.000

  • Plazo (años): 30 años

  • Interés anual: 4,8%

  • Pago mensual: UF 15.74

Pedro Paciente, a pesar de poder hacer lo que mismo que hizo Ricardo Rápido, decide que va a comprar primero una casita más pequeña, de UF 3.500. Y a pesar de que la deuda es menor y que los pagos mensuales pueden ser menores se dice a sí mismo: «Yo puedo pagar UF 16, así que voy a pagar más para adelantar lo antes posible el pago de mi deuda». Entonces, el pago mensual de Paciente es más alto del que debería ser.


Aquí está su cuadro resumen:

  • Valor propiedad: UF 3.500

  • Pié: UF 2.000

  • Deuda: UF 1.500

  • Plazo (años): 30 años

  • Interés anual: 4,8%

  • Pago mensual: UF 15.74

Este es el cuadro comparativo de la situación inicial de nuestros dos amigos:

Nombre Deuda Dividendo Interés Capital Patrimonio

Rápido 3.000 15,74 12,00 3,74 2.003,74

Paciente 1.500 15,74 6,00 9,74 2.009,74

(Valores en UF)

Notemos que el pago «extra» que está haciendo Paciente le permite colocar más dinero para pagar su deuda % por lo tanto, está aumentando su activo (el valor del dinero que tiene en su propiedad).


2.- Un pago anticipado.


A los diez años, Pedro Paciente termina de pagar su casa. Esta es la situación económica de Rápido y Paciente al final de esos 120 meses:

Mes Nombre Deuda Dividendo Interés Capital Patrimonio

120 Rápido 2.425 15,74 9,73 6,01 2.575

120 Paciente 0 15,74 0,00 15,74 3.500

(Valores en UF)


Cabe hacer notar, que a pesar de que en la mensualidad de Rápido hay una mayor cantidad de dinero que va hacia el pago de su deuda después de diez años, la cantidad de dicho pago que va a cancelar intereses es aún mucho mayor (+61%).


¿El resultado?


Ricardo Rápido ha estado pagando un «arriendo» por el dinero que pidió prestado para comprar su casa y, después de haber hecho pagos por UF 575, todavía debe UF 2.425!


3.-Una movida inteligente


Ahora que Pedro Paciente pagó totalmente su casa, decide venderla y comprarse la casa de sus sueños exactamente al lado de la de Ricardo Rápido. Le cuesta lo mismo que le costó a el diez años atrás: UF 5.000.



Paciente coloca todo el dinero obtenido por la venta de su primera casa (UF 3.500) como pié y toma el resto como una hipoteca a pagar a treinta años. Observemos, ahora, cuál es la posición financiera de los Rápidos y los Pacientes:


Mes Nombre Deuda Dividendo Interés Capital Patrimonio

121 Rápido 2.419 15,74 9,70 6,04 2.581

121 Paciente 1.492 15,74 8,00 7,74 3.508

(Valores en UF)


A pesar de que Pedro podría pagar una mensualidad menor, continúa haciendo el pago mensual de UF 15,74, lo que acelera aún más la velocidad con la que está pagando su deuda hipotecaria.


d. Una meta lograda


Diez años después, Pedro Paciente termina de pagar la deuda de su segunda casa. Aquí está el cuadro comparativo de la situación económica de Ricardo Rápido y Pedro Paciente después de 240 mensualidades pagadas:


Mes Nombre Deuda Dividendo Interés Capital Patrimonio

240 Rápido 1.498 15,74 6,03 9,71 3.502

240 Paciente $0 15,74 0,00 15,74 5.000


e. Una inversión sabia.

Una vez que Pedro Paciente termina de pagar la casa de sus sueños, decide que, en vez de mudarse a una casa más grande o gastar el dinero que ahora le queda lo va a invertir conservadoramente al 1,5% en UF de interés anual. Entonces, Pedro Paciente abre una cuenta de inversiones en la que deposita UF 15,74 todos los meses con un rendimiento real del 1,5% por año.


f. Resultado final.


La pregunta, ahora, es ¿qué ocurre con Ricardo Rápido y Pedro Paciente después de treinta años? (plazo original).


Pues bien: a los treinta años de pagar sus mensualidades hipotecarias religiosamente, Ricardo Rápido finalmente termina de pagar su casa. Hace una fiesta, invita a sus amigos y celebra que, por fin, es un hombre libre del yugo hipotecario y la casa es realmente suya. Tiene un capital acumulado de UF 5.000 (el valor de su propiedad).


Por otro lado, con menos bombos y platillos, la inversión de Pedro Paciente en el banco alcanza a UF 2.039.


Así, el cuadro resumen final al final de los 30 años es:


Mes Nombre Deuda Patrimonio

360 Rápido 0 5.000

360 Paciente 0 7.039


La razón principal por el éxito económico de Pedro Paciente tiene que ver con la forma en la que planeó el pago de sus intereses hipotecarios. En esta historia se dejó de lado ciertos factores importantes como la fluctuación de los precios de las casas y la inflación del país.


La enseñanza principal de esta historia tiene que ver con la cantidad de intereses que pagaron cada uno de los protagonistas.


Ricardo Rápido, con un carácter típico de nuestras latitudes quiso tenerlo todo lo más rápido posible. Pero eso tiene un precio. Para él, fue de UF 2.666 en intereses hipotecarios. Pedro Paciente, por su lado, supo esperar y sufrir por 10 años en una casa más pequeña y en un barrio con menos «estatus» que el de Rápido para luego cambiarse a la casa de sus sueños. (la misma de Rápido); ese planeamiento económico a largo plazo trajo sus beneficios. Paciente solamente pagó UF 785 en intereses (1/3 de lo que pagó Rápido). Aún más: su dominio propio y su carácter maduro le ayudaron a invertir el dinero que muchos de nosotros gastaríamos en nuevos «proyectos».


El principio a seguir, entonces, en la nueva economía de mercado es que, cuando hablamos del pago de intereses, el juego se llama «El que paga pierde».


Una nota más que quizás es obvia: la acumulación de un capital de UF 7.039 le tomó a Pedro Paciente treinta años de su vida. Eso quiere decir que, si comenzó a los treinta o treinta y cinco años de edad él ahora está a punto de jubilarse. No le queda el mismo tiempo de vida que le quedaba cuando comenzó sus planes financieros a largo plazo y, ciertamente, disfrutó diez años menos de la casa de sus sueños.


Pero Pedro Paciente no está pensando solamente en sí mismo. Paciente está acumulando capital para la siguiente generación: para sus hijos y sus nietos. Él ha sacrificado parte de su satisfacción personal por el bienestar de las generaciones futuras. Este tipo de actitud está desapareciendo de nuestro continente en la medida en la que los medios de comunicación social nos condicionan a disfrutar del «aquí y ahora» sacrificando en el proceso el futuro personal y familiar.


Esa era la actitud que demostraba el carácter de los inmigrantes europeos y asiáticos a nuestras tierras. Era la actitud de mi abuelo y de muchos eslavos, alemanes y asiáticos que regaron con su sangre y su sudor el noreste argentino para abrirle surcos a la selva de Misiones y del Chaco Paraguayo. Nos vendría muy bien al resto de nosotros el imitarles. Andrés Panasiuk.


Fuente: ¿Como llego a fin de mes?, Andrés Panasiuk. // Adaptado por Armando Bienestar.

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