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Los cuatro villanos de la toma de decisiones.

Actualizado: 19 jun

¿Por qué cuesta tanto tomar buenas decisiones?



La razón es que estamos acostumbrados a actuar basados sólo en los pros y contras de una situación. Esta mentalidad nos impide deliberar sobre el prejuicio que tenemos sobre ciertas acciones y esto podría condenarnos al fracaso sin notarlo; esto sucede, tanto a nivel personal como a nivel empresarial.


Limitar nuestras opciones, ceñirnos a una sola idea, sucumbir ante las emociones y mantener una confianza desmedida son los cuatro villanos de la toma de decisiones que se deben combatir, en lo personal y dentro de un negocio.


Para lograr escapar de estos sesgos, los asesores de empresas Dan y Chip Heath publicaron su libro Decídete, una guía que incrementa nuestra pericia para llegar a resultados positivos y duraderos. Este proceso bautizado WRAP es un instructivo que aumenta el número de opciones, contrasta suposiciones, toma distancia y nos prepara para el error, cuatro puntos que desenmascaran los prejuicios del pensamiento.


Aumenta tus opciones.

Al enfrentar una decisión la presión ocasiona que se escapen opciones valiosas. Según el investigador Paul Nutt, 52% de los dictámenes basados sólo en “sí” y “no” fracasan por no contar con más opciones que podrían dar solución a los problemas.

Por lo tanto, el primer paso para aumentar las expectativas es desconfiar, para ello se debe considerar el “costo de oportunidad”, es decir, lo que se pierde al anticiparse a todas las elecciones.

Otra técnica es el “test de eliminación de opciones” donde antes de decidir debes pensar si al implementar modificaciones se puede resolver el problema; esta iniciativa está acompañada del “proceso multipista”, un método que agrupa a los integrantes de la organización para abordar un tema desde diferentes ángulos.


Las ideas con mayor oportunidad de éxito combinan la “mentalidad preventiva” (evitar resultados negativos) y la “promoción” (buscar resultados positivos).


Un estudio realizado por la Universidad de Harvard a 4,700 empresas durante tres recesiones globales -1980, 1990 y 2000- arrojó que las compañías más exitosas anteponen estos elementos al decidir.

Esta búsqueda de opciones no se realiza únicamente dentro de la empresa; ampliar el campo de visión a la competencia que enfrenta el mismo dilema sirve de guía para escalonar los problemas inmediatos.


Contrasta tus suposiciones.

A menudo la opción adecuada no es la evidente, esta barrera crece si caes en el “sesgo de información”, que es recabar datos que no desafien nuestros juicios. “Nuestra burbuja no es física, sino mental: tendemos a buscar información que avale nuestras creencias”.


Para evitarlo, es primordial planear lo contrario a los instintos iniciales mediante un desacuerdo constructivo; esto se crea al entender que la crítica es una actividad noble. Los grupos de trabajo son fuentes constructivas cuando encaran preguntas comprometidas, discordantes e incisivas.

Estas críticas entran en la “visión interna” de la empresa, sin embargo, es necesaria una “visión externa” para dimensionar los objetivos. Esta perspectiva ayuda a los directivos a regresar al mundo real.


Otra táctica es el “prototipado”, que se la elaboración de experimentos para probar una hipótesis propia. Esta técnica dio pie al “liderazgo por experimentación”, la cual indica que los jefes deben olvidarse que tienen todas las respuestas.



Toma distancia antes de decidir.



Antes de decidir, conviene tomar distancia para no sucumbir a la emoción de corto plazo. Para ello, Suzy Welch, periodista en Finanzas, postuló el criterio 10/10/10 que consiste en que antes de tomar una decisión te debes preguntar


¿Cómo repercutirá dentro de 10 minutos?, ¿10 meses? y ¿10 años?


Esto ayuda a equilibrar el juego emocional, “esta técnica no presupone que la perspectiva a largo plazo sea la adecuada, sino que garantiza que la emoción no sea la única voz”.


El dejarse influir por los sentimientos del status quo da inicio al “principio de la mera exposición” (ver todo de forma positiva) y se agrava con la “aversión a la pérdida”, que no toma en cuenta al sentimiento de ganar.

Prepárate para el error.

Una vez tomada la decisión, debes hacerte dos preguntas: ¿cómo prepararse para los buenos y los malos resultados? Y ¿cuál es el momento para reconsiderar el camino?


Esta guía jerarquiza paso a paso los posibles escenarios negativos a combatir, ya que a medida que se desarrollan los acontecimientos sabrás cuándo has llegado a un callejón sin salida, en cuyo caso es el momento de liquidar la situación.


Con el proceso WARP las personas entienden que tomaron la mejor decisión con la tranquilidad de saber que lo hicieron coherentemente, porque a la postre, el éxito nace de la calidad de las decisiones que se tomen y la suerte del momento.


“La elección adecuada en el momento oportuno, puede cambiarlo todo”.



Fuente: El Economista. Imágenes: Bing.


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