Decisiones y conflicto cognitivo.



A diario nos enfrentamos a situaciones muy diversas, frente a las cuales debemos decidir. No todas las decisiones son iguales, si bien tienen muchos aspectos en común. Dado que todas las decisiones implican una elección, todas ellas contienen alternativas. Cada vez que escogemos entre alternativas, aceptamos aquellas que creemos “buenas” y rechazamos aquellas que nos parecen “malas”; por lo tanto, todas las decisiones envuelven valores.


Porque vivimos en un ambiente de incertidumbre, las decisiones que tomamos son inciertas, especialmente respecto de los efectos que tendrán para nosotros en el largo plazo.

Así, todas las decisiones implican alternativas, valores e incertidumbre, por lo que el proceso de toma de decisión  es clave; este proceso tiene dos fases:


Estructuración del problema, y Evaluación.


La estructuración de problema implica la identificación de alternativas, los valores que distinguen a las alternativas y los acontecimientos inciertos que pueden afectar los resultados asociados con una alternativa en particular. La evaluación debe comparar el peso entre la conveniencia que nos pueden entregar distintos resultados, versus los impactos probables de algunos eventos inciertos que se esconden tras cada alternativa.


Barry F. Anderson, en su libro “Los tres secretos de una sabia toma de decisión”, dice que los aspectos claves para un mejor proceso de toma de decisión, son: coraje, creatividad, y sentido común.


Se requiere coraje para ser racional y hacer frente a la complejidad; ser creativos para alcanzar un mejor entendimiento del problema, así como de un juicio equilibrado para evaluar la complejidad de una manera imparcial y reducir el problema a la elección de la mejor alternativa.


Los casos de falta de coraje para seguir un análisis racional, son demasiado comunes; por ejemplo, la resistencia obstinada de padres, jefes, y líderes políticos a aceptar debilidades respecto de los cursos de acción que han defendido reiteradamente. Los fracasos en la creatividad, generalmente se evidencian por la frecuencia con la cual aprendemos acerca de mejores alternativas después de que ya hemos tomado la decisión. Los fracasos en el juicio son también comunes; por ejemplo, los fracasos de muchos jóvenes para asignar una adecuada atención a la planificación de su futuro laboral, los fracasos de muchos adultos para llevar a cabo una planificación para su retiro, entre otros.


¿Por qué actuamos así? ¿Qué nos inclina a tomar decisiones de manera irracional? ¿Qué nos impide ser más creativo? ¿Cómo podemos enmendar rumbo?


El conflicto cognitivo, juega un papel clave en nuestro esfuerzo por entender el coraje, la creatividad, y el equilibrio. La decisiones de alto conflicto cognitivo están por lo general relacionadas con decisiones “en caliente” ; decisiones de bajo conflicto cognitivo se relacionan con decisiones en “frío”, y los diversos instrumentos de decisión puede evaluarse en función de si aumentan o disminuyen los conflictos cognitivos.


El conflicto cognitivo (o la disonancia cognitiva, Festinger, 1957) está relacionado tanto con la cantidad de incertidumbre acerca de las consecuencias de varias alternativas, como con la importancia de aquellas consecuencias (Berlyne, 1965, Ch. 9). Por ejemplo, un camino de un bosque que se bifurca en tres senderos debería causar mas incertidumbre y un mayor conflicto cognitivo, que un camino que se bifurca sólo en dos.


El conflicto cognitivo, desempeñará un papel clave en entender el valor, la creatividad, y el equilibrio. Las variables que explican el conflicto cognitivo pueden ser expresadas en la siguiente ecuación:


Conficto cognitivo = Importancia * Incertidumbre[1]

7 vistas
Suscríbete a mimejoropcion