Reinventarnos.



¿Qué es reinventarse?


“Reinventarse siempre es algo provocado, por lo general no cambiamos si no se nos obliga a ello”, señala el profesor y psiquiatra Luis Rojas Marcos en una entrevista con El Confidencial. Un concepto que, recuerda Rojas Marcos, “es muy diferente de la adaptación. Si hace frío y nos protegemos buscando calor, nos adaptamos a las distintas situaciones del medio, o a los cambios físicos. La reinvención es otra cosa, y tiene lugar cuando una persona ha de enfrentarse a un cambio importante en su vida o su entorno, negativo o positivo, que suele ocurrir de forma inesperada”.


La reinvención, pues, parece espoleada por un elemento externo que impulsa el cambio. Y eso implica transformaciones en los valores. Hay gente que se jubila y tiene que cambiar, otros se quedan sin trabajo, y eso les obliga a modificar sus gustos, aficiones e incluso sus relaciones”.


La verdadera reinvención no consiste en cambiar las actitudes, sino en modificar las conductas; un cambio que también se traduce en la creación de un nuevo yo o en el redescubrimiento de facetas de nuestra vida que creíamos olvidadas.


El hecho de que vivamos más nos obliga a adaptarnos y a cambiar. A medida que nos hacemos mayores aumenta nuestra experiencia y sabiduría, pero también las limitaciones físicas e intelectuales que tenemos, lo que nos lleva a reinventarnos”, señala el autor de La autoestima.


La verdadera reinvención, defiende Rojas Marcos, no es mera transformación de actitudes. Éstas son sencillas de modificar, lo complicado es alterar las conductas. “Reinventarse no sólo consiste en creer en cosas en las que antes no se creía, sino en tener otros comportamientos. Para cambiar de rutinas hace falta tiempo, pero también esa voluntad que solo se posee cuando somos conscientes de que debemos cambiar”.


Quienes se reinventan suelen ser también aquellos que localizan el control de su vida dentro de ellos mismos, los que piensan ‘yo puedo hacer algo y tengo cierto control’.


Lo opuesto es la gente que dice ‘que sea lo que Dios quiera’. El que pone el control de su vida fuera de sí mismo tiene más dificultad para reinventarse o para superar las situaciones”, recuerda el que fue director del Sistema Psiquiátrico Hospitalario de Nueva York entre 1982 y 1992.

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