Patrimonio.





El concepto de patrimonio se remonta al derecho romano  temprano, periodo en el cual era la propiedad familiar y heredable de los patricios (de pater, ‘padre’) que se transmitía de generación a generación y a la cual todos los miembros de una familia tenían derecho. En Contabilidad, se conoce con el nombre de activos y pasivos cada una de las partes que constituyen el balance general o balance de situación de una empresa. Los activos vendrían a ser lo que la empresa tiene y los pasivos lo que la empresa debe.

Activo.


Como activo se denomina el conjunto de todos los bienes y derechos que son propiedad de una empresa o individuo, que pueden ser convertidos en un momento dado en dinero. Ejemplos de activos serían las acciones, los productos que la empresa vende o cualquier otro tipo de bienes de que la empresa sea propietaria.

Pasivo.

Como pasivo se denomina el valor monetario que, en total, suman las deudas y compromisos que una empresa o individuo ha asumido con terceros, como bancos, entidades crediticias, proveedores, empleados, etc.

Patrimonio personal.


El patrimonio personal equivale a la diferencia entre lo que tenemos y lo que debemos. Si tenemos en cuenta todos nuestros activos y restamos nuestras deudas, obtendremos el valor de nuestro patrimonio personal.

Entonces,  Patrimonio = Activo - Pasivo.

El patrimonio personal es una radiografía de nuestra salud financiera. Sin embargo lo que puede resultar realmente útil e interesante no sólo es tener esta radiografía, sino observar cómo evoluciona en el tiempo. Esta visión a lo largo del tiempo nos permitirá conocer mejor e identificar qué cosas estamos haciendo bien, y cuáles podemos mejorar.


Cuando somos jóvenes es normal que tengamos un patrimonio personal bajo, o incluso negativo, por ejemplo, si hemos adquirido deudas para poder financiar nuestros estudios.

El escenario ideal esperado, es ir generando riqueza a lo largo de nuestros años de trabajador, eliminando nuestras deudas y acumulando patrimonio.


Cuando dejamos de trabajar es probable que nuestro patrimonio empiece a descender, a medida que vamos utilizando los recursos que hemos ido ahorrando. Si disponemos de activos o un buen plan de pensiones, podremos disfrutar de una vejez cómoda. 

Llevar un registro de nuestra evolución patrimonial nos ayudará a comprender mejor nuestros gastos y a tomar mejores decisiones financieras. No gastar en exceso en cosas presentes que no nos aportan tanto como nos cuestan.


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